lunes, 25 de marzo de 2013

LA CACHAMA LLANERA



         LA CACHAMA LLANERA                         
         
Hablar de la cultura llanera es referirnos a las costumbres y modo de vida del que ha nacido o se ha creado en el llano, por consiguiente los que nacimos o nos criamos en el llano, nos sentimos con legitimo derecho de considerar a la cachama, pez de agua dulce que abunda en nuestros ríos, como un elemento de la fauna acuífera, autóctono del llano; aunque se produzca en otras regiones de Venezuela.
Los estados productores de esta especie que ofrecen importantes bondades como  potencial de desarrollo económico y comercial, son: Apure, Amazonas, Barinas, Bolívar, Cojedes, Delta Amacuro, Guárico, Monagas, Portuguesa y Táchira.
La producción de Cachama, aunque no parezca, viene ha contribuir con esa cultura llanera, que cada día se encuentra gravemente avasallada por la transculturización que ha venido ganando espacios en todos los quehaceres del hombre.
Por ejemplo en nuestra gastronomía la producción de cachamas tiene una repercusión importante, más cuando se emplee de manera sistematizada, estableciendo criaderos y tomando en cuenta los aspectos culturales del hombre llanero.
 Lo vendría a satisfacer primero, en la alimentación y siendo su producción en gran escala una fuente muy significativa para satisfacerla colectivamente, además, aminora la economía en los hogares venezolanos, convirtiéndose en una especie “que resulta apetecible comercialmente en aquellas zonas donde se produce naturalmente, principalmente en la región de los llanos, siendo por lo tanto netamente llanera”, y segundo, serviría también para difundir la cultura gastronómica del llano.
Nuestro estado Barinas se caracteriza por poseer una diversidad de platos típicos de la región llanera; entre las principales suculentas y deliciosas comidas, se cuentan: la ternera llanera, el picadillo, el paloepique, las cachapas de maíz tierno, hervido de gallina, pisillo de Chigüire, baba, carne de res seca y entre los pescados de ríos, el pavón, coporo, bagre y la cachama, dulce de lechosa y buñuelos. Estos son los tradicionales y apetitosos manjares que deleita nuestro paladar en tierras llaneras.
Nuestra cocina venezolana, de por si es considerada una de las más ricas, variadas y suculentas comidas; pero si destacamos la gastronomía de nuestra región llanera, más en los pueblos ribereños que la circundan encontramos también, una variedad de platos a base de pescado, estando la cachama siempre servida en mesa, por lo que no es extraño ver cocinar en esos fogones llaneros una suculenta cachama, ya sea rellena, asada, horneada, frita o la brasa, que se prepara como tributo de la buena cocina de nuestro llano colombo-venezolano.
Otro aspecto importante a destacar es que en comparación con otras carnes, es relativamente más económica su producción, por cuanto tienen una alimentación frugívora y en menor escala omnívora y herbívora.
Su reproducción es masiva y sus huevos y alevines no requieren de mayores cuidados, una hembra es capaz de producir un millón de huevos. Su alimentación es a base de frutas, producidas por las plantas que se hallan en las riberas de los ríos, lagunas y quebradas.
Su desarrollo es de gran significado para el fortalecimiento económico y comercial de la región llanera. Recuerdo que fueron muchas las veces que íbamos a pescar al Santo domingo y bajo los frondosos samanes, fruta apetitosa para este pez, el señuelo era seguro en el lugar, por lo que la usábamos como carnada para tratar de obtener el premio deseado.
Son muchos los que se han iniciado por cuenta propia como piscicultores, sin obtener la ayuda gubernamental o el beneficio que de alguna manera pueda prestar el crédito bancario, tal vez por la facilidad de manutención de un criadero, su  acelerada reproducción  o los inferiores costos en relación al ganado vacuno o bovino, convirtiendo muy rápido su experimento de piscicultor en una fuente de ingresos promisoria, además con la ventaja de no caer en las garras del sistema especulador, produciendo su alimento, manejando la distribución, sin intermediarios y a un costo asequible.
En las indagaciones hechas sobre esta noble especie que debería convertirse en el puntal económico de los pueblos ribereños, encontramos que: La Cachama (Colossoma macropomum), pertenecen al género Piaractus, y pueden distinguirse a simple vista por el colorido de su cuerpo: el morocoto adulto presenta un color grisáceo a pardo o violáceo sobre el dorso y los costados, con el abdomen blanquecino salpicado de manchitas anaranjadas. Los juveniles presentan coloración mas clara sobre el dorso y los costados y rojo vivo en la cabeza y parte anterior del abdomen.”
Otra ventaja que tiene su producción en los llanos barineses, es que nuestro estado Barinas cuenta con una majada de ríos, que lo hacen convertir en el Estado de los ríos de Venezuela y no me queda dudas que no se puede ser llanero sino se come cachama y si la reproducimos industrialmente estaríamos logrando el desarrollo endógeno..
Alberto Pérez Larrarte
Cronista Oficial del Municipio Barinas

EL FUSILAMIENTO DEL GRAL. MANUEL PIAR



EL FUSILAMIENTO DEL GRAL. MANUEL PIAR
 

En Angostura, el Capitán Pulido tuvo que pasar por el amargo y doloroso deber de ser Secretario del Consejo de Guerra en contra del  General Manuel Piar y leerle la sentencia tomada por el tribunal,  tanto en la corte como ante el pelotón de fusilamiento. Recordemos que el General Piar fue juzgado por un tribunal militar en Angostura por cargos de “rebeldía, insubordinación y resistencia al arresto”.

Pulido hace mención en algunas de sus cartas sobre este desgraciado momento, del cual fue participe y donde se juzgo a su amigo y héroe de la Batalla de San Félix: “Yo entonces era Capitán ascendido en Barcelona, en el año 16, por el mismo General Piar, de la primera compañía del batallón de aquel nombre que pareció en el segundo asalto de la Casa Fuerte de aquella ciudad, de donde me salve de milagro, en abril de 1817, y me reuní con el Ejercito Libertador en las misiones de Guayana, donde se me destino a mandar la primera compañía de “Cazadores de Honor”, al mando del coronel Espinosa, y por estar de secretario de aquella causa, no puede con mi cuerpo a la Hogaza, donde pereció todo el”.

Pero dejemos que sea el propio Capitán Pulido quien nos “relate” esta ingrata experiencia. Especialmente aquella escena, al final del juicio, tan penosa como escalofriante: Cuenta que al leérsele, por tres veces, la sentencia de muerte,  el valiente y siempre orgulloso General Piar, reaccionó de un modo inesperado. Al llegar al concepto de ser pasado por las armas, se paró, gritó, rasgó la camisa, tomó el lente que cargaba colgando del cuello y cayó diciendo: “me dejan sacrificar”. Inmediatamente, dice el Capitán Pulido, Piar fue ayudado por el General Soublette y otros oficiales quienes “lo consolaron, recordándole la serenidad que siempre había mantenido, hasta en los momentos más difíciles de la guerra”. La segunda lectura de la sentencia la realizó Pulido en el sitio del fusilamiento. La leyó de nuevo y se retiró luego “sin ver otra cosa”.

            En sus palabras, Pulido dice: “El General Piar murió en la plaza de Angostura, a 16 de octubre de 1817. Yo, el infraescrito Secretario, doy fe que en virtud de la sentencia de ser pasado por las armas, dada por el Consejo de Guerra, S.E. el General Manuel Piar y aprobada por el S.E. el jefe Supremo (Bolívar), se le condujo en buena custodia dicho día a la plaza de esta ciudad, en donde se hallaba el señor General Carlos Soublette, Juez Fiscal en este proceso, y estaban formadas las tropas para la ejecución de la sentencia, y habiéndose publicado el  bando por el Señor Juez Fiscal, según previene las ordenanzas, puesto el reo de rodilla delante de la bandera y leídosele  por mí la sentencia en alta voz, se pasó por las armas a dicho Señor General Manuel Piar, en el cumplimiento de ella, á las cinco de la tarde del referido día; delante de cuyo cadáver desfilaron en columna las tropas que se hallaban presentes, y lleváronle luego a enterrar al cementerio de esta ciudad donde queda enterrado; y para que conste por diligencia lo firmó dicho señor con el presente secretario”.

            Pulido se retiró silencioso, con lágrimas en los ojos, sin poder volver la cara hacia aquel sitio donde la muerte estallara contra el pecho de quien había sido su jefe.  En años posteriores jamás quiso hablar de este trágico día, simplemente callaba, como si quisiera borrarlo de su pensamiento. “Él no quiere contar nada (le susurró Sabino Palacio, el Sargento asistente de Pulido, a Napoleón Sebastian Arteaga Pumar, el primo de tendencia liberal que tanto quiso y respetó a Pulido, siempre curioso e inquisidor). No se le debía decir, pero se lo voy a contar como si fuera un secreto de confesión: Mi General era muy amigo del General Piar y cuando éste lo invitó para rebelarse contra Bolívar, el General se negó a seguirlo, pero no lo denunció porque según le escuché decir, ningún Pulido traiciona la amistad. Sin embargo, al descubrirse la conspiración y caer preso el General Piar, a mi General Pulido lo nombraron secretario del Consejo y no se imagina la inquietud de ese hombre para quedar bien con su conciencia, se le notaba hasta en la manera de caminar. Pero lo que más le dolió es tener que decirle, ante la insistencia de Piar, que su paisano Almirante Brión y su pariente el General Soublette habían votado contra él. Casi suelto en llanto lo escucho Piar, desconsolado y enardecido, al leerle la sentencia mi General y en el momento de la muerte, lo miró con tanta tristeza en sus ojos verdosos que hasta yo, que soy guapo y estaba presente, tuve también ganas de llorar.

            “¡Carajo! –le escuché decir a mi General- esta vaina me hace recordar a mi abuelo el Marqués del Boconó cuando le dijo el catalán Puy: ´la palabra es una sola y no se puede cambiar`…yo tenía que serle leal a Bolívar, pero también a la amistad. Y se quedo tan silencioso, que durante ocho días no pasó palabra porque sabia que yo era testigo de la tormenta que conmovía su conciencia”. Arteaga guardó el secreto pero desde ese momento comprendió y apreció mucho más a su primo en los largos años de convivencia que les deparó el porvenir. Juntos incluso develaron conspiraciones godas de madrugadas sorpresivas, emboscadas y asechanzas, y juntos, fueron también testigos de varios años de guerra brava, tal como lo había anunciado su eterna abuela María Inés Briceño Pumar de Pulido.


JOSÉ MARÍA CANALES

      Y José María Canales, Capitán Federal, como lo recordaba muy anciana, Rosario Angulo de Canales (su viuda), en su casa barinesa: “El hombre más buenmozo del llano”, según las propias palabras de su esposa enamorada hasta la vejez. “Fuimos ricos –continuaba contando- hasta que llegó la Guerra de los Cinco Años y José María se marchó con el General Zamora. Parecía un príncipe encantado con su uniforme azul de charreteras doradas de yo misma le fabriqué. Jinete en su caballo zaino, entre un mar de banderas amarillas. No se imaginó nunca con la emoción de la guerra, lo que le esperaba al encresparse los ánimos y comenzar de nuevo la destrucción. Después, al pasar todo llegó la pobreza que no habíamos conocido nunca y también la enfermedad. La tropa enemiga se había llevado el ganado, ni una res dejaron en la sabana del hato, ni un animal en el patio, hasta las gallinas se comieron, cinco mil hombres arranchados durante una semana sin que yo pudiera hacer nada entre tanta maldad. Hasta con los peones arrearon y me quede íngrima y sola cuidando a mi esposo herido que como un fantasma me llego poco después agonizante de fiebre y tos, con una boca de sangre en el pecho, cerca del corazón.

            A los pocos días, al agotársenos las provisiones que a duras  penas había podido esconder, el hambre nos venció. Mirábamos para todas partes y ni un viajero en el camino, sólo tierra, horizonte y nada más. Me dolían los ojos de tanto mirar y sentía cada vez más miedo al convencerme de que José María se me moriría de mengua entre tanta soledad. Hasta la leche de mi pecho, pues estaba amamantando a mi hijo recién nacido, tuve que darle al moribundo para mantenerle las fuerzas mientras nos socorría alguien para escapar. Serían cosas de Dios, luego de tanto rezar, porque cuando menos lo esperábamos vi aparecer, en lejanía, un carretón de bueyes que venía de Santa Inés y en él me lo lleve por los rumbos de la ciudad. Se me murió en Barinas, una tarde de invierno con sol, y a “Vainilla” no he vuelto más.  Hasta escuchar su nombre me da tristeza, pues me recuerda eso años que espero no volverán jamás”.


CREACIÒN DEL MUNICIPIO BARINAS



CREACIÒN DEL MUNICIPIO BARINAS


Con la creación de la provincia de Barinas se da origen   a las diferentes formas político territoriales  tales como  provincia, departamento  cantón, municipio, vecindario, entre otros.
Esto se deriva por el interés de la corona española de controlar de manera más efectiva la explotación de sus  colonias en América.
Esto se fue derivando  fundamentalmente  en el transcurso del proceso de conquista y colonización de las llamadas tierras descubiertas con el nombre de “Estado Indiano”, de la  misma forma surgen  las formas de gobierno que le dan carácter jurídico a tales jurisdicciones  como juez, capitán general, consejo de regencia, alcaldes, corregidores, alcaldes ordinarios, cabildos y otros.
Citando al colega Tirso Díaz Nieves, Cronista de Obispos, en su libro Los orígenes de Obispos y sus antecedente primarios, donde señala  que la voz conocida como alcalde es de origen  árabe (Al  - Cadi  = Juez) y viene usándose  desde el siglo XI. Así, a nivel local propiamente dicho, la administración de justicia correspondió  primeramente al municipio, que ya para el siglo XII está plenamente configurado como tal.
Con la creación de nuevas  poblaciones da al traste o exterminio   de los pueblos aborígenes dando paso  a la creación de nuevos conglomerados humanos, mestizos e  indios,  dando origen a un nuevo ser social y cultural que fue el llanero.
Nuestro territorio barinés compuesto por montañas y llanos y lo que se refiere al municipio Barinas en su gran  mayoría formado por extensas llanuras tiene su origen  con la creación de la provincia de Barinas  el año de 1787.
Hablar de la fundación de la ciudad de Barinas, capital del Estado y a la vez  del municipio realmente es un tema bastante escabroso, el cual ha traído como consecuencia una polémica suscitada entre los historiadores y se ha mantenido a través del tiempo. A mi criterio considero que el sitio donde esta actualmente la ciudad de Barinas, tuvo vigencia a partir de 1762, y prueba evidente es que el 04 de diciembre de 1962, la municipalidad celebró en Barinas los doscientos años de fundación de la ciudad, en el sitio donde está actualmente. 











Tampoco debemos decir que el Capitán español Juan Andrés Varela es el fundador de esta ciudad, por cuanto el referido expedicionario tenía ciento cincuenta años de muerto cuando comenzó a surgir esta urbe, la que hoy ostenta el acertado calificativo de capital del llano.
Ahora, bien si Barinas, tiene más de cuatrocientos años, dejemos esto para la polémica planteada. Lo que nos interesa es como ha evolucionado la ciudad desde el momento en que empezó a tener vigencia en este lugar, eso hace aproximadamente 247 años.
Esta ciudad comenzó a formarse con construcciones que aún se mantienen en el tiempo. Su estructura gubernamental  estuvo conformada de la siguiente manera: capitán Fernando Mijares González, quien ejerció la gobernación de la provincia hasta 1798; Pedro Briceño Pumar , alcalde ordinario; José Ignacio del pumar, regidor alférez real;  José del Pumar, alcalde provisional; José Lagonell, síndico procurador general y Bernardo de la Roca, escribano público y de cabildo. 












En cuanto a los vecinos: Antonio Pulido y León, Juan Ignacio Briceño Pumar, Andrés Antonio del Callejo, Agustín Bragado, Florencio Fernández, Juan Gallardo, Francisco Dávila García y Juan Antonio Traspuesto, entre otros.


ALBERTO PÈREZ LARRARTE
Cronista Oficial de la Ciudad de Barinas



jueves, 21 de marzo de 2013

AMPLIACIÓN DEL PALACIO DEL MARQUÈS




AMPLIACIÓN DEL  PALACIO DEL MARQUÈS


El palacio del Marqués, bella joya arquitectónica colonial tiene sus orígenes en el siglo XVII, es precisamente en el año 1762 cuando esta edificación se construye, año en que Barinas recibe el titulo de Ciudad, por el Rey Calos III de España.
Esta mansión colonial levantada a base de ladrillos y de piedra granítica, por don  José Ignacio del Pumar, hombre adinerado del cual se tejen varias leyendas sobre su peculiar vida. El mismo que recibía beneplácitos  del Rey y que pudo obtener por su abundante dinero el titulo de Marqués de las Riberas del Boconó y Masparro y Vizconde del Pumar, y luego rectifica y empeña su palabra ante el Movimiento independentista, incorporándose al proceso que años después daría la libertad política a las naciones suramericanas.
 En 1810 cuando se enciende el germen de la revolución cae prisionero y al no rectificar ante el dominio de España, ya anciano muere en la cárcel de Guanare.
Viene la primera destrucción de Barinas; en 1812 se pierde la Primera República, los años 13 y 14 años terribles para la provincia barinesa.
El 22 de enero de 1814 Barinas, es atacada e incendiada por las tropas españolas comandadas por los sanguinarios Puy y Ramos; ni el Palacio se salvo de las llamas y la guardia urbana de la ciudad fue ajusticiada dentro de la imponente mansión. Es de esta manera que comenzó la ruina de este Palacio colonial.



Según documento hallado en legado suelto en el Registro Principal de Barinas, por el historiador José Esteban Ruiz-Guevara y fechado el 27 de octubre de 1858, donde se hace constar que Miguel María Pumar, Gobernador Jefe Superior Político de la Provincia de Barinas, e hijo del Marqués, vende a la Diputación Provincial por dos mil pesos, pagaderos por cuarta parte, en cada año el referido Palacio.
Mediante decreto de la nombrada Diputación Provincial de Barinas, se transfiere el edificio ruinoso del Palacio del Marqués al Ayuntamiento barinés. Esto deja fehacientemente asentado que el palacio pertenece al Concejo Municipal de Barinas, institución que le corresponde velar por el destino, custodia y mantenimiento de este icono arquitectónico de los barineses.
Paso el tiempo y el viejo edificio compuesto de paredes de mampostería continuó en ruinas, hasta que el general Carlos Jordán Falcón, asumió la Presidencia del Estado e inmediatamente concibe la idea de restaurar las ruinas del Palacio y mediante Decreto fechado el 6 de mayo de 1936, certifica que la reconstrucción del mencionado Palacio, llena las aspiraciones del Gobierno, en el sentido de satisfacer ampliamente una ingente necesidad. Se nota la falta de un edificio propio para la casa del Gobierno, que  reúnan las condiciones de comodidad y amplitud suficientes para que en él funcionen las distintas oficinas del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
Previo estudio del asunto, se procedió a dicha reestructuración, conservando la arquitectura general del edificio dotándolo de los accesorios que técnicamente requería. Todos los gastos ocasionados fueron erogados por la Tesorería General del Estado.
Don César Acosta, primer Cronista Oficial de Barinas, nos señala en su libro Crónicas Regionales “que la reconstrucción general sobre los poderes del marquesado inmueble, se efectuó realmente exacta, conforme la estructura de sus amplios salones, aposentos o piezas familiares en donde se observan altos relieves admirables. Por otra parte, los cuatro pasillos que circulan el enclaustrado patio de la señorial casona, conserva exacta o relativa igualdad con aquellos otrora de ostentación lujosa”.
En el año 1939, fue concluida la obra de reconstrucción, inmediatamente el gobierno tomó posesión del inmueble. Desde entonces los barineses le llamaron Palacio de Gobierno.

El 20 de febrero de 1954, asume la Gobernación de Barinas, al abogado bariniteño Luis Alberto García Monzant, el cual  en poco tiempo que duró ostentando el cargo , dejo obras de gran significación como el ensanchamiento del histórico Palacio reconstruido para que sirviera de sede al Concejo Municipal y al imponente Salón Legislativo. En previo acuerdo con el Ayuntamiento barinés dicta el Decreto Número 32, de fecha 5 de Julio de 1955, el cual establece en el numeral 3, del Artículo Primero que la Ampliación del Palacio de Gobierno, como sede para los Poderes Legislativos y Municipales del Distrito Barinas, con la colaboración de la Municipalidad barinesa.
En 1957, siendo don Aníbal Nieves, Presidente del Cabildo barinés, dicha municipalidad contribuye con la cantidad de 540.000 Bs, para las ampliaciones que se venían haciendo a la antigua residencia de don José Ignacio del Pumar, siguiendo en todas sus partes la misma arquitectura y el mismo estilo original.

En medio de las dos alas que compone actualmente el Palacio, se construyó el Salón de Sesiones del Órgano Legislativo Regional el cual fue utilizado como salón para las sesiones solemnes de la Cámara Municipal.
El Salón Legislativo tiene un área aproximada de 100 mts cuadrados con (9) puertas de dos hojas en caoba y piso de madera (parquet).
En su interior las puertas poseían cortinajes de tinte rojizo estilo imitación colonial con cenefas de orlas doradas.
La inauguración de la obra se realizó a finales de 1957, presidía la legislatura don Cruz Ramírez y le acompañaban como diputados Arquímedes Osuna, Napoleón Lujambio, Dr. Rubén Díaz, Dr. José León Tapia, Pedro J, Paolini, Dr. Víctor Manrique, Rafael Segundo Rojas, Rafael Balestrini, Delfín Caballero, don Rubén Tapia Peña, Lorenzo Franco Vargas, Carlos Nieves y Julio Oropeza. La Secretaria era Delia de Abreu.
En el año 2000, la Comisión Legislativa Regional presidida por el poeta Guillermo Jiménez Leal, emprende la refacción parcial del Salón de Sesiones, debido al deplorable estado en que se encontraba el recinto legislativo donde se aprobaban las leyes que regían al Estado. En la referida refacción se tomo en cuenta ante todo el cortinaje, piso, sistema de sonido y algunas puertas.
Son 55 años que el venidero 5 julio de 2010 se cumplirá de haber sido decretada la ampliación de esta bella joya arquitectónica colonial, orgullo de los barineses, que esperamos  algún día se convierta en Centro Cultural de esta tierra llanera.

Obras Consultadas:
Crónicas Regionales. Don César Acosta. 1973.
 Archivo y Acervo Histórico del Estado Barinas. Ramón Niño Arena. 1987.
 El Palacio del Marqués.  Fernando Falcón Hurtado. 1990.
 Cronología Histórica de Barinas. (Apuntes) José Esteban Ruiz Guevara.


ALBERTO PÈREZ LARRARTE
Cronista Oficial de la Ciudad de Barinas

LA MEDICINA EN BARINAS Historia, Tradición y Relato



LA MEDICINA EN BARINAS
Historia, Tradición y Relato

Cuando el pasado jueves se celebró el Día Nacional del Médico, además de recordar el origen de este día, también recordamos a nuestro insigne médico y memorialista barinés, José León Tapia,  quien vive perdurablemente en el recuerdo y en sus libros y nos anima a seguir con la esperanza redentora de abrir senderos de justicia y libertad creadora.
 Propicia fue la oportunidad para que se organizará una exposición en su honor en el museo costumbrista San Francisco de Asís, en la casa que le viera nacer el 18 de febrero de 1928. La exposición nos invita a conocer su vida y la historia de la medicina en Barinas.
Con esa loable acción liderizada por los licenciados Jesús Torres; del IACEB,  Marínela Araque; de la Oficina del Cronista y Samuel Hurtado; de la Unidad de Patrimonio Municipal, se da un gran ejemplo, que sirve para que seamos más humildes y entender que juntos se pueden hacer mejores las cosas y como ellos mismos señalan: “Juntos hacemos revolución cultural”. Razón que motiva a animarnos a seguir el claro sendero de esa libertad creadora que tanto nos hablo el doctor Tapia.







SANTA LUCÍA DE BARINAS



SANTA LUCÍA DE BARINAS


         La parroquia Santa Lucía del municipio Barinas, está ubicada en las confluencias de los ríos Santo Domingo y Pagüey, no lejos del río Apure; con una latitud norte de 08’ 06’ 14’; longitud oeste de 69’ 46’ 30’ y una conformación topográfica llanera.
 Como la mayoría de los poblados ribereños, el pueblo colonial de Santa Lucía de Barinas, no tuvo fundador, sino fundadores; personas que se iban asentando en las riberas de los ríos, hasta ir formando aldeas y caseríos. Sus primeros pobladores fueron unos señores de apellido Roca, los cuales se asentaron en estas sabanas barinesas, cubiertas de frondosas montañas entre los años 1790 y 1797, según mapa elaborado de la antigua provincia de Barinas en 1798.
Santa Lucía de Barinas, pueblo de agricultores y ganaderos, se halla situado en tierras anegadizas. La tarde del 15 de julio de 1933, una fuerte inundación  del entonces caudaloso río Santo Domingo destruye totalmente al viejo pueblo colonial de Santa Lucía. Sus moradores dirigidos por el Coronel José Olivar, deciden trabajar colectivamente para que el pueblo no desaparezca de la geografía barinesa. Para trasladar al viejo pueblo, doña Casilda Cabeza dona unas tierras en el sitio conocido como Sabaneta de Santa Lucía lugar que actualmente ocupa.
Santa Lucía de Barinas fue una parroquia próspera.  Llego a tener mayor población que la ciudad de Barinas. Fue cuartel general del Libertador, el 15 de marzo de 1821, Bolívar asciende al sargento José Hernández, colocándolo en uno de los batallones de la primera brigada.
Santa Lucía de Barinas fue cuna del capitán Juan Santiago Torres, héroe de la segunda batalla de Carabobo, combatió en Casanare y en Apure  llegando a formar parte del célebre regimiento de honor del general Páez.
Santa Lucía de Barinas  es conocida por contar con gente  servicial y hospitalaria. Familias y apellidos como Garrido, Segura, Valero, Tovar, Banderela, Gómez, Arista, Flores,  Sánchez,  Tazo, Carrillo, Trejo, Castillo, Moreno, Ruiz, Brizuela, Romero, Daza, Quiñones, Rattia, Serrano, Ichazú, Colmenares, Gavidia, Betancourt, Viloria, Tapia, Contreras, Ortiz, Pumar, Monsalve, Pernía, Escalante, Briceño, Ochoa,  Soler, Fonseca, Soto, Arias, Rivas y Camargo, entre otros; forman parte de esa gente laboriosa y espléndida que reciben al visitante, siempre prestos a atenderles con la cordialidad del llanero.
El nombre de esta población llanera es en honor a la Virgen de Santa Lucía, cuya  historia nos narra lo siguiente: “Era una hermosa joven, honrada, virtuosa y educada. El padre quería casarla con el hijo del rey; ella sólo quería servirle a Dios. Mortificada por la decisión de su padre un día le preguntó al príncipe qué era lo que más le atraía de ella. Él respondió: Tus ojos. Ella le dijo: Si son mis ojos, mis ojos tendrás. Al otro día en un platillo le entregó sus ojos. Es así como Santa Lucía comienza a servirle a Dios. El padre de Santa Lucía, se enferma y ella  lo atendía. Dios, en recompensa, le devolvió sus  hermosos ojos.
Es así como de  generación en generación se le ha rendido tributo. Con dos ojitos de plata sus fieles devotos cumplen con el  pago de promesas concedidas.  
El 13 de diciembre de cada año este pintoresco pueblo llanero celebra las fiestas en honor a su venerada patrona Santa Lucía.
  Santa Lucía, acogedora tierra de la llanura barinesa con un pasado indígena  e hispánico, presentes en yacimientos arqueológicos (montículos) y objetos de periodos de contacto (campanas, lápidas, verjas, espadas,  etc.) halladas en diferentes zonas del poblado. Partiendo de estas evidencias nació la idea de la creación de la Fundación Ateneo Museo de las Tradiciones de Santa Lucía, como un centro cultural que recogiera todas las angustias de ese pueblo ribereño.
Santa Lucía de Barinas el refugio del sol, te espera.  
 Para cualquier información puede comunicarse a los teléfonos: 0273-4150773. Palacio Municipal. Oficina del Cronista.  www.alarrarte@hotmail.com.

Alberto Pérez Larrarte
Cronista Oficial de la Ciudad de barinas

EZEQUIEL ZAMORA



EZEQUIEL ZAMORA

  
El 1 de febrero de 1817, nació en Cúa, actual estado Miranda, el niño Ezequiel, quien al hacerse hombre no sólo se acendraba a la lucha de clases de modo instintivo, sino que a la conciencia de clase la acompañaba la conciencia de nacionalidad, la consolidación de la Patria como territorio y, sobre todas las cosas, la herencia de la Patria bolivariana: patria popular y justa, vejada y traicionada por los antiguos aliados del Libertador,  así lo expresó el Jefe de Estado en Las Líneas de Chávez del 10 de enero de 2010.
Su truncada vida se caracterizó por estar teñida del espíritu romántico de los personajes liberales de su tiempo. Se unió a la causa liberal en la época de Antonio Leocadio Guzmán, fundador del partido liberal y adversario de la oligarquía terrateniente dirigida por José Antonio Páez; pero esa bala asesina de dudosa procedencia  acabo con su vida y con la única esperanza de redención  que tenia para entonces Venezuela; que distintas hubiesen sido las cosas en este país, si esa bala no cegara la vida del gran líder federal.
Mañana martes 1 de febrero, el Concejo Bolivariano y Socialista del Municipio Barinas, cumpliendo con uno de sus principios más nobles: exaltar la memoria histórica nacional y aquellos hechos y personajes que son emblemas de nuestra patria chica, para así construir la patria grande que soñó El Libertador Bolívar; Conmemora con sesión especial, el centésimo nonagésimo cuarto aniversario del General del Pueblo Soberano  y Valiente Ciudadano Ezequiel Zamora;  héroe indiscutible de la revolución federal.
El Concejo Municipal, conjuntamente con la Universidad de Los Llanos, que se honra en llevar su nombre y con las demás autoridades del Estado; celebrará con los más altos honores, los 194 años del natalicio del gran líder, estratega militar y gran conductor de masas, el General del pueblo soberano Ezequiel Zamora,  triunfador en Santa Inés y gran defensor de los desposeídos.
En tal sentido, se autorizó el traslado de la Cámara Municipal, hasta el auditorio Alberto Arvelo Torrealba, de la Unellez, donde se realizará en horas de la mañana Sesión Solemne,  el día 1 de febrero del año en curso, como una manera de homenajear al valiente ciudadano y por consiguiente exaltar la memoria histórica nacional. Designando como orador de Orden al profesor Edison Pérez Cantor, por sus relevantes méritos ciudadanos y profesionales y por ser un conocedor y admirador de la vida publica de Ezequiel Zamora, epónimo de la Unellez, donde el profesor Pérez Cantor ha dedicado gran parte de su vida profesional y actualmente se desempeña como Vicerrector de Planificación y Desarrollo Social, de nuestra máxima casa de estudios superiores.
La creación de nuestra Universidad ha sido transcendental para el desarrollo de la región, hasta el epónimo de nuestra universidad llanera marcó pauta de innovación, el hecho de que se bautizara con el nombre de Ezequiel Zamora, estaba rompiendo las barreras tradicionales en estos casos.
Ezequiel Zamora, controversial personaje, para unos el general del pueblo soberano, el terror de la oligarquía o el valiente ciudadano; titulo que con sobrada razón el Concejo Municipal de Barinas le otorgara el 14 de junio de 1859, pero lamentablemente para otros este personaje es el incendiario de Barinas, el pulpero de Cúa, cuatrero, bandido y sanguinario.
         Es razonable pensar que aquel que sólo ha escuchado el nombre de Zamora, ya sea en el sencillo verbo de la exaltación de sus hazañas o en el candente repudio de la godarria, sentirá de acuerdo a ambas circunstancias la sensación de admiración o pánico. Tal situación aún persiste a través del tiempo, a pesar de que han transcurrido 194 años de su nacimiento.
La universidad, tiene la responsabilidad de investigar, estudiar y analizar el pensamiento y vida del conductor de la Revolución Federal, revolución centrada en el espíritu de su vivencia muy cercana a los desposeídos y explotados de la sociedad venezolana. Una sociedad que heredaba de la colonia profundas contradicciones políticas, sociales y económicas, donde las promesas de tierras y hombres libres se desvanecieron a cambio de privilegios para unos cuantos terratenientes y donde el latifundio invadió la nación.
          Ezequiel Zamora, es quien capitula todo ese descontento producto de las promesas incumplidas. José Antonio Páez se convirtió en un elemento servidor de la oligarquía naciente y uno de los mayores terratenientes de la nueva república.
 Zamora se consolida como el caudillo político y militar que aprovecha tales circunstancias,  que lo transforman en la esperanza redentora de un pueblo con sed de justicia social, ansioso de una autentica  libertad que les permitiera vivir en iguales condiciones.
Su vida transcendió al pueblo  ansioso de justicia e igualdad social…y a 194 años de su nacimiento,  su pensamiento y acción  están vigentes en las masas sociales de la república.

Alberto Pérez Larrarte
Cronista Oficial de la Ciudad de barinas








MORFOLOGÍA URBANA DE BARINAS



MORFOLOGÍA URBANA DE BARINAS


La doctora Catalina Torres de Ruiz-Guevara, en su libro: “La Iglesia Matriz de Barinas en su contexto urbano”, (1994), señala, que Barinas inicia su trazado partiendo de la plaza mayor (hoy, plaza Bolívar) y desde este espacio urbano se ordenan las principales calles extendidas de Este a Oeste (hoy calles Bolívar, Arzobispo Méndez, 5 de Julio y Cedeño) encontradas con las actuales avenidas doctor Rafael Medina Jiménez, Marqués del Pumar, Sucre, Briceño Méndez y Páez, concebidas en líneas rectas y orientadas hacia los puntos de acceso a la ciudad.










En el proceso de guerra federal, el ordenamiento de la ciudad jerarquizó la disposición del espacio en función de la concentración del poder civil, político y eclesiástico, no acatando a cabalidad lo dispuesto en las ordenanzas que en esa materia hallábase  contempladas en las Leyes de Indias no obstante siguiese la tradición de las ciudades españolas de trazado regular, que a modo de tablero de ajedrez organizaba las sedes representativas de los poderes en torno a la plaza mayor.
1859, año de la revolución federal, en este proceso como en el de la Independencia, Barinas sufre los avatares de la guerra por ser principal escenario de esta revolución. La ciudad fue incendiada y casi desaparece.
En 1909, la ciudad de Barinas, entonces, reducida a su mínima expresión y sin experimentar un mayor crecimiento cuantitativo al igual que la mayoría de las ciudades venezolanas durante las primeras décadas del siglo XX, que no eran más que un puñado de aldeas regadas en un amplio territorio.
Hay que señalar que es a partir de 1936, en el gobierno del general Carlos Jordán Falcón que la ciudad comienza a experimentar cambios sustanciosos en su morfología arquitectónica, construyendo  en su gestión de gobierno el edificio sede del hospital Dr. Luís Razetti, hoy asiento de la alcaldía de Barinas y la restauración de las ruinas del antiguo palacio del marqués, aún presentes en la actualidad aunque sufriendo los cambios en su estructura original.



La producción económica de Barinas se caracteriza en la actividad agropecuaria, maderera,  petrolera y de subsistencia con la comercialización de cultivos como: maíz, algodón, plátano, yuca y frutales; además de la cría de ganados bovinos, ovinos y cerdos. Posee aserraderos, innumerables entidades bancarias, y cuenta con fábricas, artesanales, galleteras, refrescos, plásticos, vinos, condimentos, muebles, café entre otras.
Actualmente esta incorporando industrias y empresas con el fin de llevar adelante el desarrollo científico y tecnológico que exige la comunidad mundial. Barinas es un Estado en vía de desarrollo, pujante y activo, que avanza a pasos firmes hacia un futuro inmenso.



ALBERTO PÈREZ LARRARTE
Cronista Oficial de la Ciudad de Barinas







BARINAS, LA CAPITAL DEL LLANO



BARINAS, LA CAPITAL DEL LLANO

El 19 de abril de 1810 se inicia el movimiento revolucionario que más tarde determinaría la separación de Venezuela del dominio español; pocos días después, el 5 de mayo de ese mismo año, la provincia de Barinas se incorpora al citado movimiento, patriotas barineses y habitantes de la sultana de los llanos, se reúnen en esta ciudad con la finalidad de planificar las acciones a seguir en la lucha por la independencia,  encendiendo así las antorchas de la libertad.
En los albores de la independencia, la provincia de Barinas era una de las opulentas, ricas y florecientes provincias de la Capitanía General de Venezuela; ya que esta ciudad, además de Caracas, era la única donde había caballeros elevados a la categoría de condes y marqueses. Era tanta la riqueza que existía en la floreciente ciudad que, no hallando en que emplear su abundante fortuna, pensaban condecorarse con títulos de nobleza.
Barinas recibe la Guerra de Independencia  con sus llanuras colmadas de ganado vacuno y caballar, los hatos barineses tenían una producción anual de cuatro mil novillos. Don Manuel Antonio Pulido, dueño del antiguo hato La Calzada, prometió donar mil caballos para incorporarlos a la lucha por la independencia, pero antes de entregarlos quería saber de qué color los querían. Estas aseveraciones pueden ser leyendas llenas de magia o impregnadas de esa fantasía que desanda por la sabana barinesa, pero sin duda que Barinas brindó todo el apoyo logístico a la guerra; sus llanuras eran el mejor escenario para su preparación. Aquí aseguraron el dinero, comida,  ganado, los mejores hombres y todos los recursos necesarios para emprender tal empresa. 



 Aquel 5 de mayo, Barinas con todo su esplendor y belleza, pujante y rica; asume el compromiso de secundar resueltamente el movimiento revolucionario de Caracas, para luego irradiar como la quinta estrella en el azul  la bandera nacional.
La actitud asumida por los nobles y leales barineses de 1810 es sencilla de entender: el movimiento emancipador estaba encabezado por los ricos y  mantuanos de Barinas, los cuales sólo pretendían separarse de España en busca de la autonomía política y comercial que les permitiera una directa y mayor participación en el mercado mundial. A estos señores hay que reconocerles que no vacilaran al dar todo por la libertad de la patria; eran tiempos donde existía el honor, la dignidad, la palabra empeñada, la solidaridad entre las familias.
Don Nicolás Antonio Pulido, cuando se celebraba el cabildo abierto, le manifestó a sus amigos: “¿Qué más quieren ustedes? todo lo tienen y todo se proponen perderlo, van a perderse y arruinar estos pueblos. Por mi parte, tendré que seguir la suerte común; y lo peor es que voy a hacerlo con la íntima convicción de que vamos a un suicidio.”
A don José Ignacio del Pumar, uno de los hombres más ricos de la comarca, en 1814, cuando ya era un anciano, se le pidió que rectificara en su propósito de luchar por la libertad de la patria, y no dudó en mantener su palabra empeñada, entregando su vida; pues muere emparedado en la cárcel de Guanare.
            El Libertador refiriéndose a los barineses en carta dirigida a Santander, en 1818, afirma: “El legítimo barinés que dice ser su amigo, lo es en toda época y en todas las circunstancias; y el que dice ser enemigo, lo es sin doblegar, pero con nobleza, porque lo hace a cara  descubierta. El legítimo barinés tampoco sabe pedir, pero si sabe dar con generosidad”. Esto confirma  la teoría  de que los barineses lo dieron todo por la felicidad de la patria, no vacilaron en entregar su fortuna y hasta su vida para liberarse del dominio español. Demostrando que la dignidad está por encima de todas las cosas.
            En los actuales momentos Venezuela vive tiempos de nuevos rumbos y creación de nuevos paradigmas sustentados en la participación democrática; pero si no somos consecuentes con el discurso, se originarán agites políticos, sociales y económicos de tal trascendencia, que nos exigirán actuar con coraje y valentía, pero con la convicción, dignidad y entereza que caracterizaron a esos hombres y mujeres que lucharon por liberar nuestra patria de todo dominio extranjero.
            Barinas también fue el principal escenario de la Guerra de la Federación. En Santa Inés, al sureste de la ciudad, se libró la célebre batalla, una de las principales acciones de la Guerra Federal, que resultó con el triunfo de las tropas federalista al mando del general Ezequiel Zamora el 10 de diciembre de 1859.
            Después del fallecimiento del general Juan Vicente Gómez (1935) y como consecuencia de las campañas sanitarias, del resurgimiento de la economía agropecuaria, el hecho de haberse encontrado petróleo en el subsuelo del Estado, así como la explotación de sus enormes recursos naturales como madera, ganado y fértiles tierras; la ciudad capital comenzó a progresar con rapidez, siendo actualmente una de las principales en los llanos venezolanos. El estado Barinas está considerado el segundo de mayor crecimiento económico del país, con legítimo derecho a la ciudad se le llama la capital del llano.
Para cualquier información puede comunicarse a los teléfonos: 0273-4150773-5324984-5334641. Palacio Municipal. Oficina del Cronista. www.alarrarte@hotmail.com.
Alberto Pérez Larrarte
Cronista Oficial de la Ciudad de Barinas



LOS PULIDO, FAMILIA DE PRÒCERES



LOS PULIDO, FAMILIA DE PRÒCERES


Don Antonio Pulido y León, fue el primero de esta saga de hombres y mujeres ilustres que han honrado el suelo patrio, en llegar a Barinas y formar una familia que no vaciló en entregar todo por la libertad de la patria,  fue quien construyó la colonial casona que sirve de asiento al museo Alberto Arvelo Torrealba; cuando era Alcalde Ordinario de la ciudad en 1776. Don Antonio contrajo nupcias en el año 1771 con la barinesa doña María Inés Briceño Pumar, de cuya relación nacieron: Manuel Antonio, Nicolás Antonio, Juan José y Pablo María Pulido, quienes se destacaron por su servicio a la causa independentista.
            El coronel don Manuel Antonio Pulido Briceño, se distinguió por ser unos de los más relevantes próceres de la independencia, hombre adinerado de aquella Barinas que fue considerada la segunda ciudad de Venezuela. Para 1812, cuando se inició la guerra, los ganados vacunos y caballar colmaban las sabanas barinesas, en sus hatos: “La Calzada, el Paguey y el Mamón” que puso al servicio de la causa independentista. No dudó en entregarle al Libertador tres mil caballos mansos para la guerra. Don Manuel Antonio Pulido fué miembro de la Junta Provincial de Barinas y primer Gobernador de la provincia independiente.


Bajo su tutela queda el Joven José Antonio Páez, al llegar a Barinas, siendo “instruido por el Pbro. Dr. Ramón Ignacio Méndez para hacer la primera comunión, Páez, durante dos años, vive bajo la paternal autoridad de don Manuel Pulido y de su religiosa Familia”.
            Don Manuel Antonio Pulido, muere en las turbulentas aguas del mar de las Antillas, dejando un hondo vacío de esperanza libertaria.
            El 06 de Julio de 1813, entra Bolívar a Barinas acompañado de los jóvenes barineses Pedro Briceño Méndez, que era su secretario y Juan José Pulido su edecán, oficial de confianza del Libertador.
            El día 13, Bolívar se dirige a los barineses, en la casa del Ayuntamiento, en su discurso restituye todos los poderes, quedando reorganizados en la misma forma que lo estaban antes de la pérdida de la República.     Don Nicolás Antonio Pulido, queda en su cargo de Intendente de la provincia, encargado especialmente de la administración de rentas nacionales, y colección de prestamos forzados y donativos  voluntarios”.
            Don José Ignacio Pulido Pumar, héroe de Boyacá, Junín y Bomboná, sobrino de don Manuel Antonio. En  el año de 1859, vuelve triunfante para ser gobernador de la provincia, se refugia en su llanura barinesa y en la vieja casa Pulideña, hasta el 25 de enero de 1868, día de su muerte.
            Don José María Pulido Pumar, por su valentía y gran coraje tuvo el privilegio de formar parte de los 150 valientes que combatieron en la celebre batalla de las Queseras del medio, formó parte de escuadrón Bravos de Apure, recibió de manos del general Rafael Urdaneta su sable de mando, por salvarle la vida en pleno campo de batalla y como muestra de gratitud, agradecimiento y reconocimiento a su valor y gallardía, Urdaneta, le hizo entrega de lo más valioso para un jefe militar.
            Por la generosidad y arraigo barinés de su bisnieto don Vicente Peña Pulido, el valioso sable se expone en una de las salas de la casa pulideña, sede del museo de Barinas.
El Libertador siempre demostró una deferencia por los barineses  y en especial por la familia Pulido, así lo ratifica en carta que le dirige  a Santander en 1818 donde le expresa:

Por justicia y por gratitud debo querer a ese heroico país, a pesar de lo pasado para conmigo los años 13 y 14, yo he dicho a usted, en otra ocasión, que jamás me han faltado barineses a mi lado, así  en la adversidad como en la prosperidad, porque en un país que por naturaleza produce hijos tan magnánimos, que el legitimo barinés que dice ser su amigo, lo es en toda época y en todas las circunstancias, y el que dice ser su enemigo, lo es sin doblegar, pero con nobleza, porque lo hace a cara descubierta. El legitimo barinés tampoco sabe pedir, pero si sabe dar con generosidad. No recuerdo que ningún barinés me haya pedido ascenso o dinero. En el puerto de Angostura no pude ponerme en campaña con mi plana mayor, hasta que no supo el patriota y generoso barinés, don Pablo María Pulido, que yo estaba allí detenido por falta de $4.000; en el momento me los facilitó sin plazo alguno”.

Esto es solo un esbozo de la importancia de la familia Pulido, en los llanos venezolanos y su gran aporte en la construcción de las repúblicas de la América del Sur.
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Alberto Pérez Larrarte
Cronista Oficial de la Ciudad de Barinas